jueves, 14 de enero de 2016

Celia Inmortal : juancito trucupey

¿Qué son en realidad las panteras negras?

 
El término pantera negra puede resultar confuso, en primer lugar, porque no hace referencia a una especie en sí, sino que, de forma genérica, se refiere a los grandes felinos con pelaje de color negro.
Tal condición es causada por el llamado gen agutí, que regula la distribución del pigmento negro del cabello. Es más frecuente en leopardos, que se encuentran en Asia y África, y jaguares, que encontramos en América del Sur. Según el santuario animal Big Cat Rescue (situado en Florida, EE. UU.), el color es el resultado de un exceso de melanina, el mismo pigmento responsable del bronceado.
 
Los expertos recalcan que el ser negros no quiere decir que estos felinos no presenten motas en la piel, simplemente son más difíciles de ver.
«Si la luz les da correctamente, pueden distinguirse claramente las motas», afirma Patrick Thomas, conservador responsable del zoo del Bronx, en el que viven dos leopardos negros.
Según el experto, el color negro no supone una ventaja durante la noche frente a los cazadores furtivos, aunque pudiera parecerlo. «En realidad es más fácil para otras especies localizar un animal con color liso que con marcas o rayas». Por ejemplo, los tigres, leopardos o jaguares son más difíciles de ver entre la vegetación.
 
Además, insiste en que es un error creer que los grandes felinos suelen ser aves nocturnas. «Son muy oportunistas», señala. «Si creen que hay posibilidades de cazar durante el día y tienen hambre, lo harán».

miércoles, 13 de enero de 2016

LA TRIBUNA, su historia... (1ra parte)

APUNTES 
 
El Acta Fundacional de la Sección Peruana del APRA Continental, es el legado histórico más importante del aprismo auroral y, en ella, cobra singular importancia, el encargo que recibieron  Víctor Polay Risco, Alcides Spelucin y Serafín Delmar para la puesta en marcha de un proyecto editorial que habría de convertirse al poco tiempo en el antecedente más importante de la primera y más importante publicación política que registra la historia política continental.
Experiencias como la de las revistas “Claridad” en Lima, “APRA” en París, Francia; “Meridiano” en La Paz, Bolivia; “Honda” en Buenos Aires, Argentina, entre otras, constituyen  aportes que hay que merituar para entender la proyección del objetivo comunicacional más importante que asumiera agrupación política alguna en el siglo XX.
Si bien los espacios logrados en la época por “Claridad”, “Amauta” y “Labor” marcaron el derrotero que seguirían otros proyectos, tras la  muerte de José Carlos Mariátegui director e impulsor de las dos últimas publicaciones, el nefasto protagonismo de Eudocio Ravines arrastró consigo toda esa experiencia plural, hasta convertirlas en apéndices de los objetivos propagandísticos de la Internacional Comunista financiada desde Moscú.
TRI_2.jpgLa revista “APRA”, dirigida por Serafín Delmar salió a circulación casi al mismo tiempo en que se fundó el Partido Aprista, la experiencia de los exiliados y especialmente Manuel Seoane, propendían al lanzamiento de un tabloide que respondiera “de igual a igual”, la lógica del diario conservador “El Comercio”, informando y orientando verazmente a la población en torno al acontecer nacional.
A la propuesta se sumó de inmediato el joven presidente de la Asociación Nacional de Periodistas, Luis Alberto Sánchez y Manuel Seoane Corrales quienes de manera conjunta impulsaron el proyecto de Haya de la Torre: el periódico LA TRIBUNA que se fue cuajando casi al mismo tiempo que las primeras tareas de la Sección Peruana del APRA Continental.
Modestas colectas entre estudiantes y trabajadores, discretos aportes personales, colaboraciones de gremios laborales, las remesas de los exiliados y la donación de los pagos de Haya de la Torre por sus artículos publicados en medios de comunicación del extranjero, formaron la primera y modesta “bolsa de contribuciones” que, tras los gastos iniciales, permitió sumar los modestísimos 30 soles del capital de LA TRIBUNA, diario llamado a convertirse a partir de entonces en “la voz de los pobres.”
Algunos de los principales redactores y directivos de LA TRIBUNA tenían alguna experiencia en tareas de propaganda; otros, “se habían asomado al periodismo” por sus escritos políticos y gremiales lo que produjo una interesante combinación entre juventud, entusiasmo, conocimiento y capacidad en el manejo del proyecto comunicacional del aprismo auroral.
Parte de quienes compartieron estos esfuerzos fueron elegidos miembros de la Asamblea Constituyente el año 1931 y sus emolumentos, pasaron entonces también a formar parte del capital societario al mismo tiempo que los empleados decidieron “reinvertir” parte de sus salarios por “acciones laborales”, lo que en diciembre del mismo año, produjo el primer ensayo de comunidad laboral, haciéndose partícipes de la gestión, a todo el personal de redacción y los talleres del periódico.
El éxito de LA TRIBUNA responde a la naturaleza de su estructura independiente y a su noble misión: contraponerse a la caduca visión de un periodismo servil y exclusivamente comercial que imponía casi hegemónicamente el diario  “El Comercio.
El nombre fue sugerido por el propio Seoane tras una conversación en la que los trabajadores del sindicato textil, al referirse a Haya de la Torre lo aludían reiteradamente como el “TRIBUNO”.

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El nuevo periódico vio las calles un 16 de mayo de 1931 y desde entonces, “llegó a todos lados y estuvo en manos de todos” gracias al esfuerzo editorial de sus redactores y trabajadores tal como se ha dicho, pero también, por el impulso de Haya de la Torre, la dedicación organizacional puesta en el proyecto de Manuel Seoane, Manuel Solano y Hugo Otero, quienes con ingenio popular y la adhesión del pueblo, hicieron posible y realidad miles de ejemplares del entonces llamado “Pan Caliente”, confiados al viejo automóvil “Roadster” que conducía Jorge Carcovich.
TRI_4.jpgEn muy poco tiempo el periódico que despertó las furias del régimen se convertía en la conciencia del régimen y la sombra de “El Comercio”. Nadie se explicaba cómo un periódico impreso en “cantidades supuestamente discretas”, se distribuía no sólo entre los apristas, sino entre los pueblos de todo el país, a nivel nacional logrando superar las ventas del pomposo diario “El Comercio” que llenaba sus páginas de registros de finos y exquisitos potajes que acompañaban reportajes de suntuosos e inalcanzables ágapes elitistas a los que LA TRIBUNA confrontaba con el nuevo tabloide que revolucionó el periodismo y cuyas páginas en cambio, tenía información viva sobre la calle, sobre la vida cotidiana de la gente y la narrativa de una increíble y viva y creciente organización popular y sindical, que mostraba una forma diferente de recoger de informar.
Manuel Seoane, Luis Alberto Sánchez, Arturo Sabroso Montoya y Luis López Aliga fueron los más representativos exponentes de este nuevo estilo de hacer periodismo al que se sumarían poetas, trabajadores, estudiantes y dirigentes gremiales como Serafín Delmar, Manuel Solano, Pedro Reyes Zeña, Hugo Otero, José Diez Canseco y Alcides Spelucín.
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También participaron activamente en LA TRIBUNA, Manuel Trujillo, Ramón Velasco, Carlos Fernández Rivas, Bernardo García, Domingo Biasevish, Oswaldo Dancourt, Víctor Polay y José Melgar Márquez a quienes se sumaba Carlos Casterot Arroyo, un experto en crítica de teatro, Plácido Galindo y Carlos Lassus que escribían sobre deporte, Alejandro Gonzáles y Elodoro Martínez, dibujantes; así como José Avilés sobre quien reposaba la responsabilidad del arte de la fotografía.

martes, 12 de enero de 2016

Vallejo en su laberinto 5

Bolívar y Sánchez Carrión en Trujillo.

“AUNQUE HABLEN LOS FUSILES NO DEBEN CALLAR LAS LEYES”
 
 
Uno de los gobiernos más revolucionarios de la historia de la emancipación americana fue el que ejercieron el Libertador Bolívar y su “ministro general” José Faustino Sánchez Carrión en el norte del Perú, en Trujillo y Huamachuco, entre marzo y mayo de 1824. Lima, la ciudad capital, había sido recuperada por el ejército español y las fuerzas patriotas se encontraban divididas y desmoralizadas. Existía el peligro de una reconquista virreinal.

Bolívar y Sánchez Carrión no sólo rehicieron el Ejército Unido Libertador casi desde sus cimientos. Lograron un gran respaldo popular para la campaña guerrera sobre la base de medidas políticas revolucionarias que sentaron en forma audaz las bases de la futura república. Tal fue el caso del reconocimiento del derecho a la tierra de las comunidades campesinas, la libertad de los esclavos y el establecimiento de un poder judicial autónomo. Hubo también medidas drásticas contra la corrupción y el abuso de autoridad.


lunes, 11 de enero de 2016

Humor para pensar

Ciudadanos atentos, distraídos e indiferentes


 
 
“Opinión Pública 1921 – 2021”, “Un viaje en el tiempo para descubrir cómo somos y qué queremos los peruanos” (Edición 2010), es el libro escrito y publicado por Alfredo Torres Guzmán, presidente ejecutivo de Ipsos Apoyo Opinión y Mercado. Empieza citando a Jorge Basadre “La promesa de la vida peruana atañe (…) a la opinión pública en su sector consciente para que la convierta en propósito” (La promesa de la vida peruana, 1943). En la presentación, Alfredo Torres, nos dice: “La opinión pública no es homogénea. Existen ciudadanos políticamente atentos, distraídos e indiferentes. Este libro está destinado al primer grupo: aquellos genuinamente interesados en la historia contemporánea y en el futuro del Perú” (pág. 16).

Los públicos: atento, distraído e indiferente.-

Mediante encuestas y estudios, el autor ha establecido tales grupos de ciudadanos:

El público atento, “es aquel sector de la ciudadanía interesado en los asuntos públicos … tienen cierto interés en política y … se informan regularmente sobre temas políticos en los medios de comunicación”; “el público atento en el Perú urbano es del orden del 25 por ciento de la ciudadanía” (págs. 45 y 46). En cuanto al público distraído, es aquél grupo de individuos “que declara un interés y un seguimiento ocasional de los temas políticos”, son “el 35 por ciento” (pág. 46). Finalmente, el público indiferente, lo constituye “un amplio sector, del orden del 40 por ciento de la población urbana, al cual le interesa poco o nada la política y que rara vez se informa sobre ella” (pág. 46).

Voto informado y voto no informado.-

Hemos escuchado decir, con cierto asombro que un elevado número de electores deciden su voto el mismo día de las elecciones en la cola de la mesa de votación, seguramente es ese 40% de compatriotas (público indiferente) que “le interesa poco o nada la política y que rara vez se informa sobre ella”. También se nos explica que un porcentaje importante del electorado, definen su voto, tan solamente una semana antes de los comicios; debe ser ese 35% (público distraído) “que declara un interés y un seguimiento ocasional de los temas políticos”. Por último, llegamos a la conclusión, que una minoría el 25% de peruanos mayores de edad, son los que votarían conscientemente, ejercerían un “voto informado”, y un abrumador 75% van a votar con poca o sin información.

¿La culpa de quién es?

En nuestra modesta opinión, la culpa no la tienen los peruanos y peruanas que forman los públicos distraído e indiferente; los responsables son las organizaciones políticas (partidos políticos, movimientos regionales y grupos locales: provinciales y distritales), que no hacen Escuela de Ciudadanía; sólo aparecen cuando hay elecciones; no escogen como postulantes a sus mejores cuadros, sino subastan las candidaturas; no convocan a los respetables ciudadanos (as), sino al que tiene plata para financiar las campañas, a cambio de licitaciones de obras sobrevaloradas. Esta realidad tiene que cambiar, sino, el Perú se va a la mierda.
 
Beto Lajo